Me encanta todo lo bohemio: desde los locales, a la gente, a la música, a la decoración, al vestuario... el mundo que lo engloba nació de un cruce entre lo pijo y lo informal, y me atrae como pocos estilos. También es un estilo poco frecuente, de ahí que aún me guste más.
Mañana es día 1 de junio, empieza el que debería ser el mejor mes, pero que será un calvario de los peores vividos. Supongo que es por aquello de pagar por tener cosas buenas. No comparto la filosofía de las universidades, y menos de las de nuestro odioso país, pero es lo que hay. Me quedo con la certeza de que pronto tenderé mis alas al vuelo salvaje de otro lugar en el que mis palabras tengan otro sentido y otro sonido.
Echaré esos océanos nocturnos que no podré contemplar en un mes, y ese sol que no me pondrá más moreno. Desde aquí y ahora, me cago en la puta madre de todos mis profesores, en sus muertos, en sus hijos y en sus mujeres cornudas. Me cago en los putos exámenes, en las materias y libros inútiles, en las horas que me quitan cada año de mi vida. Sólo espero que la recompensa por todo esto sea una larga, larga cifra de ceros en mi nómina cada mes.
Sí, cuando uno está así de agobiado se vuelve materialista.
jueves 31 de mayo de 2007
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