Ha empezado. Mareos, sudor, temblores, mirada vacía, mirada perdida, libros, apuntes, fotocopias, programas, resúmenes, sudor, calor, frío, vacío, codos hinchados, ojeras, anfetas, red bull, café, noches blancas o en blanco... nervios.
Ha empezado la época de exámenes, de modo tangible: siento en mi espalda la glacial mano del primero dentro de tres días. Ya está aquí la temible época del estudiante, la hora de pagar la factura de los meses de paz y buena vida.
Para muestra un botón, son las 4:10 de la madrugada y aquí estoy en mi primer descanso de estudio nocturno.
Ha empezado.
lunes 4 de junio de 2007
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