lunes 4 de junio de 2007

Sound of 86

Cada año, por esta época, me toca revisar: por un lado, el temario de los exámenes de junio que me perseguirán, como mínimo, hasta el 23º cumpleaños. Por otro, mi vida, cada vez con un año más y nuevas cosas de las que acordarse. Ahora tocan 21, me duele y mucho dejar el 20 atrás, pero al menos con 21 soy legalmente apto para beber (y liarla) en cualquier país.

Este año ha sido rápido, ha sido intenso, ha sido de transición y de cambios que ya se auguraban cuando no había puesto aún el 20 en mi carné. He aprendido mucho, creo que he logrado acotar un poco el rumbo que seguirá mi futuro, quizá teniendo las cosas más claras. Antes había hecho reflexiones parecidas, pero nunca con esta tranquilidad. Más que nada, la de saber que eres dueño de tí mismo, que, de quererlo, puedes coger un avión o un barco y perderte por el mundo. Esa sensación de puro poder absoluto, de conciencia, es casi superior a la que obtienes al realizarlo.

Estoy satisfecho conmigo mismo. A mis 21 años hablo cinco idiomas, he escrito tres libros, he plantado árboles (como reza la frase), me he emborrachado y lo he probado casi todo. Como dijo un gran pensador, mañana es el primer día del resto de mi vida!